“Y vivieron felices para siempre…” ¿Realmente existe el “y vivieron felices para siempre”?

La cultura en la que vivimos no favorece a la formación de parejas sanas y estables, las canciones, las películas, las series y telenovelas, nos muestran el verdadero amor desde la dependencia emocional, es común ver y escuchar, “te necesito para ser feliz”, “no puedo vivir sin ti”, personas que viven su vida en búsqueda de su media naranja, creyendo que se sentirán realizados y plenos cuando encuentren a su otra mitad, delegando en la otra persona la responsabilidad de hacerlos felices, cuando realmente esto, es una decisión personal.

¿Pero qué sucede cuando esto forma la base de la relación de pareja? Este tipo de creencias promueven la idealización de un ser que es imperfecto, que comete errores y que también tiene necesidades, no es de extrañar que tengamos frustraciones porque no se cumplen las expectativas, desencadenando en desgaste y fractura de la relación de pareja.

Es por ello, que resulta fundamental ser conscientes de lo que cada uno de nosotros hemos codificado como amor y como relación de pareja, al considerar que es responsabilidad del otro hacernos felices, le otorgamos a la pareja una carga difícil de llevar y le concedemos una responsabilidad que va más allá de sus propias capacidades humanas.

Cuando una persona que se siente feliz y realizada empieza una relación de pareja con una persona que también se siente igual, esta relación tiene mayores probabilidades de funcionar desde el equilibrio y la sanidad emocional, si a esto se le suma que ambos son conscientes de mantener la felicidad a través del trabajo diario, su probabilidad de éxito aumenta, pues la relación de pareja conlleva a un trabajo diario de empatía, compañerismo, tolerancia, servicio y amor.

No obstante, esa necesidad de vacío o plenitud que el ser humano tiene y que continuamente intenta llenar con diversos elementos y relaciones, solo puede y podrá ser saciado con aquel que todo lo llena en todo (Efesios 1:23), es debido a ello que resulta elemental que nuestros vacíos emocionales sean expuestos ante aquel que es el único que tiene la capacidad de saciarlos.

Entonces, ¿podemos decir vivieron felices para siempre? Ante esta interrogante,  podríamos responder, trabajaron cada día para vivir felices y compartir esa felicidad juntos.

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