Se nos acabó el amor

Una relación de pareja transita por varias etapas, y en cada etapa vive transformaciones, como individuos debemos ser conscientes de que la evolución personal o individual, conlleva a una transformación en la pareja y esto es inevitable.

En la etapa de la conquista y el noviazgo, el enamoramiento y la efervescencia que esto conlleva empuja y motiva al individuo a enfocarse en la pareja como su prioridad, cuando se consolida la relación y va desapareciendo la efervescencia, las responsabilidades van aumentando, generando en ocasiones el desplazamiento de la relación de pareja, es en este punto, donde muchas personas creen que ya el amor se acabó, pues confunden amor con enamoramiento.

Particularmente, percibo el enamoramiento como las emociones que se generan al estar cerca de la persona que nos atrae, es normal que esas emociones varíen con la convivencia diaria, el amor, por otra parte, es la decisión diaria de compartir y vivir con esa persona.

¿Amor una decisión? Una forma práctica de ejemplificarlo es cuando se es madre o padre y se debe atender el hijo de madrugada, tu hijo está llorando porque se siente mal y tú estás acostado o acostada en tu cama descansando después de una larga jornada, el deseo en ese momento es seguir durmiendo, pero el amor te empuja  atender a tu hijo pese a tu necesidad de descanso, es por esto que veo el amor como una decisión.

Ahora bien, percibiendo que el amor es una decisión, ¿qué sucede cuando una persona dice, se me acabo el amor? O ¿se nos acabó el amor? Puede que por largo tiempo la persona o la pareja estuvo dependiendo solo del enamoramiento para cultivar la relación de pareja, dependiendo de la emoción para compartir y convivir, y esto funciona al inicio de la relación, pues la emoción producto a la atracción nos empuja a compartir con la otra persona. ¿Qué sucede cuando esa emoción baja por la consolidación (convivencia)? La decisión (amor) debe mantener la relación y cultivarla, de lo contrario, se dejará de propiciar el compartir o el nutrir la relación, pues se carece del deseo o la motivación, se carece de la emoción y en tal sentido, deja de amar y de sentirse amado.

Una relación de pareja debe estar basada en el trabajo diario, se sienta la efervescencia o no, es la decisión de dar y darse por amor.

Algunas recomendaciones que se pueden emplear para mantener una relación de pareja fortalecida al pasar de los años son las siguientes:

  • Dedícale tiempo a la pareja, cuando las parejas empiezan la convivencia, uno de las situaciones que cambian es el compartir diario, pues debido a que conviven, creen que no es necesario tener citas o salidas y esto es un grave error, pues se olvidan que una de las actividades que cultivaron y desencadenó el fortalecimiento de la relación en un inicio es el compartir a solas como pareja, el realizar actividades con el único propósito de estar uno con el otro. El vivir juntos no debería reemplazar esta actividad.
  • Comunícate asertivamente, la comunicación debe estar basada en escuchar atentamente al otro para entenderlo y disminuir el conflicto o solventar las necesidades , no en oírlo para defendernos o atacar, de este modo, se convierte en una batalla, donde uno o ambos saldrán heridos.
  • Sé empático, ser egocéntrico e individualista es contraproducente para cualquier relación de pareja, es indispensable que hablemos y actuemos tomando en consideración las necesidades de la pareja.
  • Cultiva y trabaja la relación a diario, no debemos pensar que porque dijo “sí” ya lo tengo seguro o la tengo segura, la relación debe fortalecerse diariamente y esto se hace con acciones y palabras, de lo contrario, se debilitará hasta apagarse.

Entiendo que en ocasiones llegamos a tener una vida muy ajetreada y prácticamente la vivimos en piloto automático sin darnos cuenta lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, pero reservar tiempo para compartirlo con tu pareja debe estar entre tus prioridades si tu objetivo es mantener una relación de pareja saludable y perdurable.

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