¿Estuve bien? Pastor Dante Gebel

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Hay momentos en la vida en que Dios te va a pedir que hagas algo humillante, algo que, si no tienes tu estima sana, puede darle un golpe mortal a tu orgullo. Tal fue el caso de Naamán, que por orgullo se negaba a zambullirse en el Jordán para sanarse de la lepra. Pero cuando sabes que Dios te eligió desde el vientre de tu madre y te dio un propósito de vida, nada te humilla, dejas atrás tus inseguridades y no te importa lavar los pies de quienes están a tu alrededor. Cuando comprendes quién eres en el Señor y entiendes que Él te ama tal cual eres, dejas de fingir, aprendes a ser auténtico y no tienes necesidad de vivir buscando la aprobación de los demás.

 

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