EL PERDÓN DE DIOS

Foto de Thérèse Westby en Unsplashtherese-westby-CzET_4rvvD4-unsplash

El perdón es uno de los temas principales de la Biblia. Desde la historia de Adán y Eva en el libro de Génesis y a través de las Escrituras, vemos a muchas personas que pecaron y cometieron grandes errores. También, leemos cómo Dios las perdonó y restauró. Son historias llenas de luchas y del triunfo sobre el pecado y el mal.

Nos gusta pensar que somos buenos y justos, pero en nuestro interior sabemos que cometemos errores e injusticias. Mentimos y causamos dolor a otros por causa de nuestro egoísmo. La Biblia llama a esto pecado, errar en el blanco, vivir separados de Dios. Sin embargo, él ha provisto la manera de reconciliarnos para restaurar nuestra relación con él. En la Biblia encontramos pasajes inspiradores que nos hablan del perdón de Dios y nos dicen cómo recibirlo.

Isaías 1:18: “Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el SEÑOR—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!¿Están ustedes dispuestos a obedecer? ¡Comerán lo mejor de la tierra!”

¿Cómo se recibe el perdón de Dios?

1. Confesar los pecados

1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.”

Lo primero es expresar y reconocer las cosas malas que hemos hecho, decirlas a Dios. Él conoce todo y ya lo sabe. Pero, nosotros necesitamos aceptar en humildad delante de Él que le hemos fallado y hemos hecho cosas que van en contra de su deseo para nosotros. Este paso de confesión abre la puerta para que su perdón fluya y nos alcance. No hay absolutamente nada que podamos confesarle que Él no pueda perdonar. Su amor y su perdón alcanzan y cubren cada rincón de nuestro corazón.

2. Arrepentirse

2 Pedro 3:9: “El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.”

No basta con confesar y reconocer las cosas malas que hemos hecho. ¡Necesitamos arrepentirnos! Cuando nos arrepentimos expresamos el dolor que nos causa ver los errores que hemos cometido y eso nos impulsa a hacer los cambios necesarios para comenzar a actuar como Dios quiere.

Dios desea que todos nos arrepintamos, que reconozcamos que le necesitamos en nuestra vida. Quiere que nos reconciliemos con Él y le recibamos como Señor y salvador. Él no desea que ningún ser humano pase la eternidad lejos de Él. Por eso, espera con paciencia nuestro arrepentimiento.

3. Creer en Jesús

Romanos 10:9 10:”Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.

Luego debemos creer en Jesús porque solo en Él tenemos salvación. Necesitamos creer que Jesús es Dios, que a través de su muerte en la cruz y su resurrección somos salvos y reconciliados con Dios. Es importante expresar con nuestra boca la certeza que hay en nuestro corazón. Debemos confesar que Jesús es el Señor. Decidimos pasar el señorío de nuestra vida a Él. Ya no hacemos más lo que queremos, no vivimos para satisfacer nuestro ego. Él es el Señor y le obedecemos porque nos ha transformado y ha dado sentido real a nuestra vida.

La obra de Jesús

Perdón: La sangre que Jesús derramó en la cruz fue el precio que Él pagó para que nuestros pecados fueran perdonados. Él nos redimió, nos rescató y no somos más esclavos del pecado. A través de Jesús somos libres de su poder. Y todo esto ha sido por la gracia abundante de Dios, un regalo que no merecíamos.

Efesios 1:7-8: “En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.”

2. Redención: Gracias a la obra de Jesús ya el pecado que nos separaba de Dios no tiene más poder sobre nosotros. No somos más sus esclavos. Ahora, pertenecemos al reino de Jesús, reino de luz, de perdón y libertad. ¡Qué gozo más grande!

Colosenses 1:13-14: “Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.”

3. Intercesión: Dios desea que vivamos vidas de obediencia, pero conoce nuestra naturaleza humana. Sabe que podemos fallar en ocasiones aun cuando nuestro deseo es de ser fieles y obedientes. Jesús intercede por nosotros, es el único que puede hacerlo porque solo Él está libre de pecado, es totalmente justo y misericordioso. Él interviene constantemente a nuestro favor, restaurándonos como hijos perdonados.

1 Juan 2:1-2: “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.”

Resultado del perdón de Dios

1. Salvación:

Efesios 2:8-9: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.

2. Dicha:

Salmo 32:1: “Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados.”

3. Amor:

Lucas 7:47: “Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.”

4. Nuevo comienzo:

Salmo 103:12: “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.”

Produccion: DJ/XVIVIR/ MS

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