El divorcio y su efecto en los hijos

No existe ninguna separación por más acuerdos que establezcan los adultos, o por más «maduros» que actúen, que no sea dolorosa. Nadie constituye una relación de pareja o una familia para separarla más adelante.

El divorcio o la separación constituye un proceso de duelo, el duelo es la pérdida de alguien o algo amado, este proceso representa un duelo no sólo para los padres por la pérdida de la pareja y lo que ella representaba, sino también para los hijos, pues para un niño los padres son fuente de amor, seguridad, equilibrio y estabilidad. Al separarse los padres, los hijos también manifiestan una sensación de pérdida, especialmente de la figura que se va de la casa (papá o mamá). Lo que pudiese desencadenar:

  • Llantos repentinos
  • Disminución del apetito
  • Alteraciones en el sueño
  • Irritabilidad
  • Impulsividad
  • Disminución de la capacidad cognitiva

Estas características, nos hacen ver que las separaciones o divorcios Sí tienen consecuencias en los hijos, qué tanto o qué tan dolorosas pueden ser, dependerá de cómo actúen los padres antes, durante y después de la separación.

Los padres que deciden separarse no pueden evitar que sus hijos sufran, pero sí pueden evitar que los hijos vivan traumas o conflictos psicológicos producto a ella.

Algunos de los aspectos que son absolutamente indispensables para tomar en consideración al momento de que ambos padres decidan separarse son los siguientes:

  • Generarles la seguridad a los hijos de que son amados por ambos padres.
  • Hacerles entender que ellos no son los responsables del proceso de separación de la pareja.
  • Hacerles entender que no es responsabilidad de ellos que ambos padres se unan nuevamente como pareja.
  • Hacerles saber que aunque la pareja se separa, papá y mamá permanecerán en su vida y seguirán siendo su familia.
  • Informar la decisión ambos padres, esto le ayudará a los hijos sentir mayor seguridad durante el proceso. Es importante que de comunique de manera calmada sin criticar o culpabilizar al otro progenitor.
  • Evitar hacer comentarios negativos sobre alguno de los progenitores.
  • Evitar comentar a los hijos situaciones o detalles de la relación de pareja pues daña el vínculo con su progenitor y figura de autoridad.
  • Recordar que los hijos necesitan a ambos padres en su vida, donde pueda haber una relación armónica y saludable.

Ante esto, es imprescindible que los adultos mantengan una relación sana como padres, dejando de lado las diferencias que como pareja no fueron conciliables, porque aunque la pareja se separe, los padres deben permanecer juntos por el bienestar emocional de los hijos.

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