Después de 45 minutos muerto volvió a la vida 

Un excursionista en el Monte Rainier se perdió durante la noche y fue encontrado con apenas un pulso débil, solo para recuperarse asombrosamente después de estar muerto durante 45 minutos.

Michael Knapinski de 45 años, al despertar lo poco que podía recordar era haberse  perdido en un apagón en la montaña el 7 de noviembre.

Cuando abrió los ojos el martes por la noche, estaba llorando, su familia lloraba y el personal de enfermería tenía lágrimas en los ojos por su excepcional y asombrosa recuperación.

“Regresó de entre los muertos. Tal vez no sea médicamente correcto, pero su corazón no latió durante más de 45 minutos”, dijo el Dr. Saman Arbabi, director médico de la unidad de cuidados intensivos quirúrgicos de Harborview en Seattle, donde se trató a Knapinski.

La terrible experiencia de Knapinski comenzó el sábado, cuando él y un amigo emprendieron una caminata nevada en el Parque Nacional Monte Rainier.

Knapinski y su amigo se separaron debajo del Muir Snowfield: su amigo planeaba continuar con los esquís hasta Camp Muir, mientras Knapinski bajaba con raquetas de nieve hacia Paradise, un área a aproximadamente 1.645 metros en la ladera sur con un centro de visitantes y una estación de guardabosques, donde esperaban encontrarse.

“Estaba bastante cerca del final”, expresó Knapinski.

Luego se convirtió en condiciones de blanqueamiento y no pude ver nada. Lo último que recordaba era bajar la montaña con sus raquetas de nieve, rodeado de blanco.

“No estoy seguro de lo que pasó”, al mencionar moretones y rasguños inexplicables, dijo “Creo que me caí”.

Cuando Knapinski no regresó al estacionamiento de Paradise esa noche, su amigo denunció su desaparición.

Tres equipos del Servicio de Parques Nacionales buscaron a Knapinski durante la noche y continuaron su búsqueda hasta la madrugada del domingo, cuando las condiciones invernales minimizaron la visibilidad y las temperaturas bajaron a 16 grados, dijo el parque.

Los buscadores de helicópteros finalmente encontraron a Knapinski en el drenaje del río Nisqually.

La Dra. Jenelle Badulak, una de las primeras personas en tratarlo, relató que tenía pulso pero pronto sufrió un paro cardíaco, “murió mientras estaba en la sala de emergencias, lo que nos brindó la oportunidad única de intentar salvar su vida básicamente, por lo que, lo conectamos a una máquina que le oxigenaba la sangre mientras le practicaban maniobras de reanimación, que es la forma más avanzada de soporte vital artificial que tenemos en el mundo“.

Knapinski, estuvo 45 minutos sin vida, lo que hoy lo hace valorar está nueva oportunidad, en la que desea vivir para ayudar a los demás, «Tan pronto como esté físicamente capacitado, esa será mi vocación en la vida. Solo ayudando a la gente. Todavía estoy conmocionado y asombrado. Simplemente no se dieron por vencidos conmigo. Hicieron un gran trabajo para mantenerme con vida. Tengo que agradecer a un millón de personas”, comentó Knapinski.

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