Autismo: un mundo por conocer

El Trastorno del Espectro Autista (TEA), es un trastorno infantil neurobiológico del desarrollo, que suele manifestarse durante los tres primeros años de vida, y que perdura a lo largo de todo el ciclo vital, con mayor incidencia en niños que en niñas. Indira Galíndez, psicólogo clínico, menciona que este trastorno se caracteriza por:

  • Dificultades en las relaciones sociales.
  • Alteraciones de la capacidad de comunicación.
  • Patrones de conducta estereotipados, restringidos y repetitivos.

En la actualidad, muchos se preguntan cuáles son las causas que originan el Autismo, pero la realidad es que ellas son desconocidas; sin embargo, Galíndez describe que, en muchos casos se sospecha que se deba a:

  • Agentes genéticos.
  • Agentes neurológicos.
  • Agentes infecciosos y ambientales.
  • Agentes bioquímicos.

Otras posibles causas del Autismo que se han considerado son:

  • Complicaciones obstétricas durante el parto.
  • Abuso de drogas como la cocaína por parte de la mujer embarazada, o el uso de medicamentos antiepilépticos, aunque su base científica no está absolutamente demostrada.

¿Es el Autismo una enfermedad?

Existen personas que por desconocimiento, creen que el Autismo se trata de una enfermedad, y es sumamente importante conocer que el Autismo NO es una enfermedad, se trata de un trastorno que afecta tres grandes áreas: La comunicación, la conducta y las habilidades sociales. Al respecto, Indira, agrega que “las habilidades de un niño o adolescente autista pueden ser altas o bajas, dependiendo tanto de su nivel de coeficiente intelectual, como de su capacidad de comunicación verbal”.

¿Cómo podemos conocer que un niño o adolescente padece de Autismo?

Algunas de las características que presenta un niño o adolescente Autista son las siguientes:

  • Dificultad para entender y percibir los sentimientos de las otras personas.
  • Dificultad para jugar y socializar.
  • Dificultad para comunicarse y expresar ideas y sentimientos.
  • Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a ser adulto.
  • Marcada anomalía en la emisión del lenguaje.
  • Movimientos corporales repetitivos y estereotipados (movimientos de manos tipo aleteos, caminatas en círculos…)
  • Preocupación persistente hacia objetos.
  • Intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.
  • Insistencia irracional en seguir rutinas con todos sus detalles.
  • Limitación marcada de intereses, con concentración en un interés particular.

En base a lo antes expuesto, Galíndez expresa que una de las situaciones más difíciles que presentan los padres de un niño o adolescente autista, es la aceptación del diagnóstico, el cual lo define como “un proceso de duelo que se vive”, y que muchas veces, para ellos es tan difícil aceptarlo, que se evaden las situaciones por miedos y desconocimientos, generándose un mecanismo de negación, que finalmente es un mecanismo de defensa, debido a lo duro que genera admitir o reconocer que su hijo tiene «características y necesidades diferentes».

Además, añade que esa negación viene en diferentes oportunidades disfrazada de fe, y es cuando el padre afirma que el niño está sano, que nada le sucede, y de que se le pasará con el tiempo; no obstante, cuando se evade la realidad aparentando que nada sucede, se entra en un estado de negación, lo que genera un daño a la persona, debido a que se le está quitando la posibilidad de desarrollar sus potencialidades y habilidades, pues al no reconocer sus necesidades, impiden que pueda llegar a desarrollarse.

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