Ante el cáncer de mama nunca te rindas

Mary Ojeda, es una mujer de 57 años de edad, madre de tres hijos, diagnosticada de cáncer de mama en el año 2015, cuando tenía 53 años. Mary, muy conmovida cuenta su historia, en la que expresa que no fue un camino fácil, puesto que, la situación económica no era muy estable para ella y su familia, pero, aún así su decisión era luchar, decisión que hoy en día la hace ser un ejemplo a seguir y una gran vencedora ante esta enfermedad.

A finales del año 2014, Mary descubre una pequeña tumoración en uno de sus senos, a lo que ella llamaba «una bola en forma de huevo”, por lo que una amiga le aconseja ir de inmediato a su médico. Para mayo de 2015, Mary es sometida a cirugía para realizarle una biopsia, en la que le extrajeron un tumor del seno derecho, el que arrojó como resultado ser un carcinoma, y es diagnosticada con cáncer de mama en etapa precoz.

“Comenzar el tratamiento fue una lucha muy fuerte, ante el diagnóstico yo nunca lo acepté como mío, porque lo dejé en manos de Dios, y tomé la decisión de luchar; recuerdo que al recibir la noticia estaba con uno de mis hijos que me acompañaba, al llegar a casa llorábamos mucho, pero luego le dije: esto no es para mí, para mí es luchar, porque yo tengo fe de que Dios está con nosotros”, expresó Mary conmovida por sus vivencias.

La situación económica de Mary para el momento no era nada estable, por lo que, se le hacía difícil costear el tratamiento. Sin embargo, ella no perdió la fe en Dios y siempre le oraba, sus fuerzas y su confianza estaban puestas en Él. Luego, esa fe se manifestó en su vida como un milagro.

“Económicamente no tenía nada para realizarme los exámenes, ni la cirugía y mucho menos el tratamiento. Solo acudí a Dios y dejé todo en sus manos. Me sorprendió ver cómo muchas personas, amistades y familiares me tendieron una mano amiga, ¡me sobró de todo! Al apoyo recibido respondí como una luchadora. Jamás rendirme fue una opción para mí, siempre oraba a Dios y pensaba en mis hijos, por los que saldría a delante”, detalla Mary en su testimonio.

“Este proceso de lucha, me enseñó muchísimo, aprendí a llevar la vida con más calma, entendí que la voluntad de Dios es perfecta, a dejar todo en sus manos y que cuando se tiene fe en Él todo es posible. Yo voy a tener vida hasta que Dios quiera, un diagnóstico no determina el fin de nuestras vidas.”, destacó Mary.

En la actualidad Mary es una digna sobreviviente, y sin exagerar un ejemplo como luchadora, agradece estar viva por su fe inquebrantable en Dios e insta a todas las mujeres a que nunca se den por vencidas, que tomen en cuenta que un diagnóstico no determina sus vidas, que solo Dios es el que tiene la última palabra.

“Nunca se rindan, jamás dejen de luchar. Ten presente que la fe en Dios y un chequeo a tiempo pueden salvar tu vida, así como salvó la mía. Cuídate, amate y sin miedo ¡Tócate!”, enfatizó Mary.

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